ARTELEKU, Kristobaldegi 14. E-20014 Donostia – San Sebastián
T. +34 943 47 00 21 | e-posta: dantzaz@dantzaz.net
GARA
Allegro donostiarra
Anitta Braum
‘ARTE-AN’ Compañía: Dantzaz. Coreografías: Itzik Galili y Lukas Timulak. Lugar: Teatro Victoria Eugenia, Donostia-San Sebastián. Fecha: DFeria 15 de marzo 2012
Como cierre de dFeria, tuvimos la oportunidad de ver a la joven compañía donostiarra Dantzaz Konpainia en un explosivo espectáculo que casi nos hizo dudar de si realmente estábamos viendo una compañía local. Desde sus inicios, Dantzaz es un hermoso y atractivo proyecto dentro de nuestro panorama dancístico. Cabe destacar que más del 40% de sus bailarines obtienen contratos en importantes compañías
internacionales, prueba evidente de la viabilidad del proyecto.
La primera propuesta –“Earth apples”, con coreografía de Itzik Galili y música de Mercedes Sosa–, nos invita a asistir a su universo, con una extraordinaria creación de profunda solidez y equilibrio, combinando encadenamientos que nos hacen recordar a la gran maestra M. Graham. Resaltaría la fisicalidad de la rotación de las patatas con la repetición del movimiento en el estructura del canon. La segunda –“A Place Between”, del coreógrafo eslovaco Lukas Timulak–, nos acerca al asfalto. Con música de Santaolalla, Hauschka y Arvo Part, invita a buscar nuevas experiencias y situaciones de momentos fugaces que coreográficamente se traducen en solos, dúos y conjuntos. Ballet de soledades, de encuentros y desencuentros y siempre presionados por un techo imaginario –demi-plié– que no les permite mostrar toda su verticalidad. La tercera coreografía, “Flash deluxe”, también de Galili y música de Paskal Indo y Percossa, nos arrastra a la fiesta, a la desmesura, a la exuberancia. Hay tamborreros, hay norte, hay sur, hay mestizaje, hay alegría, hay complicidad con el público...
Sorprende la madurez interpretativa y la energía de quien se enfrenta a un programa reservado a profesionales. Dantzaz, no cabe duda, está dando excelentes resultados.
BERRIA
Un verdadero acontecimiento
‘ARTE-AN’ Compañía: Dantzaz. Coreografías: Itzik Galili y Lukas Timulak. Lugar: Teatro Victoria Eugenia, Donostia-San Sebastián. Fecha: 24 de junio.
Agus Perez
El último trabajo de la compañía Dantzaz ha creado una gran expectación. Así, muchos de los agentes culturales tanto de Hegoalde como de Iparralde han querido estar presentes en el estreno del espectáculo Arte-an, conscientes de que iban a ser testigos de un verdadero acontecimiento artístico.
Dentro del programa, diseñado en base a un conocimiento profundo en el arte de la danza, en primer lugar hemos podido disfrutar de la ya conocida obra coreográfica Earth Apples de Itzik Galili. Han transcurrido dos años desde que la compañía Dantzaz interpretara para nosotros este trabajo del coreógrafo de origen israelí, y ha sido una bonita experiencia poder ver una vez más esta pieza colorista y a su vez telúrica, un canto a la Madre Naturaleza y a los seres humanos que bajo la represión siguen mostrando su voluntad de supervivencia, a pesar de que, probablemente por la tensión que conlleva un estreno, se haya percibido cierta carencia en la afinación de la agrupación a la hora de completar y dar el toque final a la obra.
Las siguientes dos coreografías –A Place between y Flash deluxe– han sido específicamente creadas para la compañía, lo que demuestra sin un ápice de duda que el proyecto de Dantzaz está más que consolidado. Para la pieza A Place between, el eslovaco Lukas Timulak ha encontrado su fuente de inspiración en la situación de los bailarines de la compañía y es así como ha creado una coreografía a partir de una situación en un lugar intermedio (artean en euskera), representando los no-lugares que frecuentemente habitamos los seres humanos e intercalando breves actitudes estáticas en sucesiones de movimiento muy enérgicos. En un primer momento la propuesta coreográfica no es fácilmente asimilable, pero si los elementos aportados por el coreógrafo están bien gestionados, puede generar emociones profundas en un público instruido.
De todas formas, la estrella de la noche ha sido la pieza que ha seguido a la pausa. En esta obra de Itzik Galili los guiños han sido diversos, y el más evidente sin lugar a dudas, el que hace a la tamborrada de Donostia. No obstante, lo dicho no es más que un botón de muestra de la absoluta riqueza que transmite la coreografía, acompañada de la vigorosa percusión de Paxkal Indo ¬–siendo la txalaparta el elemento principal– y el impactante y preciso diseño de luces de Yaron Abulafia. Entre tanto, los bailarines de la compañía han utilizado toda su capacidad a la hora de realizar los complejos y arriesgados pasos acrobáticos diseñados por Galili, y el mismo coreógrafo ha recurrido a su poder hipnótico para jugar constantemente con un caos aparente y con un orden de breve duración, generando entusiasmo en el público hasta el punto de hacerles levantarse de sus asientos para culminar la noche con calurosos aplausos.
NOTICIAS GIPUZKOA
De la tierra profunda a la catarsis rítmica 'arte-an'
por teobaldos
Compañía. Dantzaz. Directora artística. Adriana Pous. Director general. Filgi Claverie. Programa. Earth apples (coreografía Itzik Galili, música de Mercedes Sosa). A place between (Lukas Timulak / Santaolalla-Hauschka-Arvo Pärt). Flash deluxe (Itzik Galili/Precosa-Paxkal Indo). Lugar. Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Fecha. 24 de junio de 2011. Incidencias. Buena entrada.
De entrada lo primero que hay que decir de esta compañía, a la que sigo desde hace tiempo, es que, en este nuevo espectáculo, ha subido un peldaño en cuanto a la consolidación del cuerpo de baile, al ajuste y compenetración entre el individuo y el grupo, al acabado y cierre de los pasos, al control del movimiento. En definitiva, un paso más en la cota técnica y personalidad de la compañía. De las tres coreografías presentadas, en la ya vista -Patatas (2009)- hay más profundidad y una mejor interiorización del mensaje. En las otras dos, unos retos coreúticos que ponen a prueba no sólo el estado físico de los bailarines, sino la coherencia y el fraseo de la danza ante músicas, en muchos tramos, cortantes. Las tres coreografías, por cierto, conforman un programa francamente acertado: color tierra y calidez, en contraste con cierto racionalismo mecanicista -la segunda-, y el impactante aturdimiento de la tercera.
La voz cavernosa y personal de Mercedes Sosa envuelve en Earth apples (se utiliza el galicismo en el título), la coreografía narrativa y muy hermosa del israelí Itzik Galili. Todo está en armonía con el mensaje: el abundante suelo -prácticamente los bailarines no se levantan en el primer cuadro- un tanto opresivo de duro trabajo, con los breves intentos de levantarse; el juego recurrente de las patatas como materia elemental y pobre, como canto rodado o como proyectil; el acertado vestuario cercano a las batas domésticas; y esa honradez de fondo y humanidad que desprenden las escenas. Todo bajo el no menos poderoso ritmo del parche andino al que responden los bailarines -en los momentos más optimistas- con una tupida y excelente danza de conjunto.
En contraste, la segunda obra presentada, A place between de Lukas Timulak, nos muestra un ambiente, en principio, más frío de luz y movimientos corporales, donde predominan la agitación, el arrebato personal, con una estética cortante y de ángulo recto, a veces, incluso, con una cierta brusquedad de dentro afuera, que impone la música, claro. Movimientos que siempre son arriesgados y donde la compañía demuestra su calidad. La cuadratura en simetría de los siete disciplinados bailarines fue magnífica. Pero a medida que avanza la obra, se nos revela su variedad de registros, su fuerza narrativa de situaciones, su originalidad. El movimiento especular en el paso a dos femenino -luz, sombra- es magnífico. Y el cuadro final, con ese "minimalismo místico" de la música de Arvo Pärt, de fondo, francamente emocionante: es como un clásico-romántico paso a dos modernizado, con hallazgos coreúticos entrañables, como el movimiento de la cabeza recogiendo el brazo -y no al revés-, o ese final orante de las rodillas sobre los talones.
Flash deluxe, la nueva coreografía de Itzik Galili para la compañía, es una irrupción rítmica apabullante sobre el escenario. Exige a los bailarines, incluso, cierto atletismo. Hay algo de hercúleo en no sucumbir al obstinado movimiento perpetuo de la percusión. Y tiene sus riesgos. Porque, a priori, los registros coreográficos parece que -pasados los primeros momentos- se van a agotar enseguida. La percusión machacante no invita a fraseos fuera de la fuerza y bravura de saltos contundentes. Pero el israelí, dentro del prestísimo frenético, sabe sacar partido a los cuerpos entregados de los bailarines con aportaciones individuales -o a dos, tres, etc.- y sobre todo con la esplendorosa formación del tutti -10- del cuerpo de baile. Y una muy bien manejada luz, que nos hacía pasar de los individuos a los grupos, y de éstos al completo, sin solución de continuidad, sin entradas y salidas. El espectador no tiene otro remedio que meterse en la vorágine de esa narración ancestral, ritual, casi litúrgica, violenta a veces, de la catarsis a través de la danza. (¿La consagración de la primavera, al fondo?). La compañía respondió al reto con sobresaliente. Como muestra un botón: los saltos sobre la espalda, por ejemplo, son alarde de riesgo, equilibrio y dominio corporal. Por cierto, vaya aportación que están haciendo los coreógrafos israelíes a la danza contemporánea. (Aún estamos impresionados por el Political mother de su compatriota Hofesh Schechter). Ovación cerrada con bravos y público puesto en pie para todos, en una sesión de las más vitalistas y completas que he visto.